¿Cómo elegir bolsas para acondicionar tus productos?

Las bolsas para acondicionar, también llamadas bolsas de empaquetado, juegan un papel muy importante en aquellos negocios dedicados a la producción, transporte, almacenaje y venta de productos.

Aunque no sean tan vistosas o acaparen tanto como las cajas de cartón o el material de relleno, las bolsas para acondicionamiento tienen un papel imprescindible en comercios y tiendas online.

Gracias a ellas, mejoramos la presentación del producto, se facilita el transporte y los artículos quedan protegidos de agentes externos.

En este sentido, un estudio del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), descubrió que el 17,7% de los consumidores digitales españoles había tenido algún problema alguna vez con sus compras online.

De este porcentaje, la causa fue que el producto llegó estropeado o en mal estado en el 35,4% de los casos.

Además de los sobrecostes directos que se derivan de estos casos, como la obligación de ofrecer un reembolso o una compensación, hay otro coste indirecto que debemos poner en la ecuación: el de perder a un posible cliente recurrente.

Sin añadir que los consumidores tienden a hablar de sus experiencias negativas con otras personas, por lo que la lista de potenciales clientes perdidos puede hacerse todavía más larga.

Como ya hemos explicado en más de una ocasión, maximizar la seguridad del embalaje es clave para evitar este vórtice de consecuencias negativas.

En este sentido, las bolsas de acondicionamiento son el complemento perfecto del embalaje exterior y pueden marcar la diferencia a la hora de prevenir este tipo de contratiempos.

Por supuesto, escoger las bolsas idóneas para tu negocio resulta clave.

No te preocupes, a lo largo de este artículo, te daremos las herramientas necesarias para que elijas con éxito. ¿Preparado/a?

 

¿Qué debo tener en cuenta para elegir mis bolsas de acondicionamiento?

A menudo, tomar una decisión correcta tiene mucho que ver con ser capaz de tener en cuenta todas las variables que intervienen en ella.

Para determinar qué tipo bolsas encajan con tu actividad, intervienen cinco factores:

  • El material de fabricación.
  • El espesor de la bolsa.
  • El sistema de cierre.
  • El impacto medioambiental.
  • El respeto de las normativas legales vigentes.

Aunque parezcan muchos factores, ya verás cómo, paso a paso, te resultará muy fácil dar con la mejor opción.

1. Material de fabricación de las bolsas

Las bolsas de empaquetado que encontramos en el mercado se fabrican, principalmente, a partir de los materiales siguientes:

  • Polietileno. Se trata de un tipo de plástico muy resistente a los golpes y a la acción del agua. Es con este material que se fabrica el film retráctil y resulta habitual en el ámbito industrial.
  • Este tipo de plástico es transparente y muy brillante, por lo que no es raro que se recomiendo para la puesta en valor de los productos. Lo encontrarás, sobre todo, en sectores como la moda o la cosmética.
  • Papel Kraft. La gran ventaja del papel kraft es su sostenibilidad, además de su elevada tolerancia ante roturas y desgarros. Una muy buena opción para el embalaje de artículos pesados o con bordes cortantes, o incluso para el copacking.

 

2. Espesor de las bolsas para acondicionar tus productos

Para determinar el espesor de tus bolsas, es crucial que conozcas el peso del contenido que estas van a albergar. En función de este factor, las bolsas se pueden clasificar en cuatro rangos:

  • Menos de 30 micras: para acondicionar objetos ligeros y poco frágiles.
  • De 40 a 60 micras: para pesos medios. Son las más comunes.
  • De 100 micras: para mercancías pesadas.
  • De 150 micras: para bultos especialmente pesados.

 

3. Sistema de cierre de tus bolsas

Visto el material y el espesor que necesitas, ha llegado la hora de decantarse por el sistema de cierre que te resulte más adecuado. Atendiendo a este criterio, podemos optar para:

  • Bolsas de plástico sin cierre, que te permite dejarlas abiertas o usarla con cintas adhesivas, bridas y precintos. También puedes sellarlas con una soldadora o selladora de bolsas.
  • Bolsas de plástico con cierre zip, un sistema muy fiable, que permite una apertura rápida y sencilla.
  • Bolsas de plástico con cierre adhesivo incorporado, lo que proporciona un sellado silencioso y veloz gracias a su banda fija.
  • Bolsas con cierre de cordones, un sistema que se utiliza, sobre todo, para objetos pequeños, como joyería.

 

4. Impacto ambiental de tus bolsas para acondicionar

Adoptar un enfoque sostenible en tu embalaje adquiere cada vez más importancia, debido a la legislación, a la concienciación creciente sobre temas ambientales y, ante todo, a la propia necesidad de cuidar el planeta.

La buena noticia es que un enfoque sostenible no nos limita al uso de bolsas de papel kraft. También puedes decantarte por bolsas de plástico, siempre y cuando:

  • Estén elaboradas con materias primas recicladas y/o reciclables.
  • Sean reutilizables, tanto para empaquetar otros objetos, como a nivel de consumidor para uso de tareas domésticas.
  • Sean embalajes biobasados, es decir, hechos a partir de materiales de origen naturales o de carácter renovable.

Si adquieres tus materiales de embalaje en Simapack o estás pensando en hacerlo, puedes estar tranquilo/a: todos nuestros productos son 100% reciclables y están producidos por empresas nacionales, lo que, a su vez, permite que los productos cuenten con una huella de carbono más reducida.

5. Normativas vigentes en relación al embalaje

Por supuesto, cumplir con la normativa vigente es un factor que no podemos eludir en la elección de nuestras bolsas para acondicionar productos.

Si te encuentras en España, debes saber que el RD 293/2018 persigue la reducción del consumo de bolsas de plásticos en nuestro país.

Sus principales repercusiones se resumen en los siguientes puntos:

  • Esta normativa afecta a todas las bolsas de plástico, con o sin asa, dispensadas a los consumidores, tanto desde puntos de venta físicos como desde e-commerce. Quedan excluidos los sobres de plástico para la venta a distancia.
  • Las bolsas ligeras y muy ligeras (es decir, con un espesor inferior a 50 micras) deben estar elaboradas con plástico compostable. Además, el consumidor deberá pagar por ellas, salvo que sean bolsas muy ligeras, con un espesor inferior a 15 micras.
  • Las bolsas con espesor igual o superior a 50 micras deberán estar fabricadas con un mínimo del 50% de plástico reciclado. Las tiendas pueden ofrecerlas de manera gratuita si este porcentaje se eleva al 70%.
  • Se prohíbe la expedición, tanto gratis como de pago, de las bolsas de plástico fragmentable. Este tipo de plástico incluye sustancias que imposibilitan su proceso de oxidación, ya que el material queda fragmentado en micropartículas que, debido a sus aditivos, quedan inalterables en el tiempo.

 

Esperemos que este artículo te haya ayudado a hacerte una idea de qué tipo de bolsas necesitas para acondicionar tus productos. En caso contrario, ponemos a tu disposición nuestro equipo de expertos de embalajes para que recibas asesoramiento totalmente personalizado.

Con Simapack, te aseguras de contar con un embalaje sostenible, de alta calidad y siempre adaptado a tu actividad y mercancía.